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Game over, you lost

Cuando recibí la llamada del colegio informándome sobre la conducta de Jorgito, intuí que esto marcaría un antes y un después en nuestra relación. Me sentí profundamente decepcionado conmigo mismo por no haber percibido las señales a tiempo. ¿Cómo fue posible que no me diera cuenta de que algo no andaba bien? Sus calificaciones no eran malas, pero su actitud en clase había cambiado drásticamente: se mostraba disociado, no participaba y tenía reacciones violentas. Lamentablemente, este comportamiento pronto se extendió a nuestro hogar. No podía comprender por qué mi dulce Jorgito se había transformado en este adolescente tan problemático. ¿En qué momento había ocurrido este cambio tan radical? Un día quise hablar con él en serio, tener una charla profunda. Lo único que logré fue que me pidiera la consola Xenon 33 con un joystick sensor neural para Navidad. Y así lo hice. Se la compré porque se acercaba el verano y temía estar tres meses a solas con él y su nueva personalidad. Jorgito ju...

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